sábado, 31 de enero de 2015

SINOPSIS






¿Quién es?, le pregunté a mi hermano, observando el rostro de la mujer que había dibujado decenas de veces en sus cuadernos. No lo sé.
 Tal vez no exista, respondió.

Tan sólo pasaron unos segundos cuando añadió: tal vez siempre haya estado entre nosotros. Su nombre es Telma.

           


            Sola, en el estudio de Odina, su madre, Aura siente la necesidad de escribir lo que ha vivido su familia en los últimos días. Niega, duda y, a pesar de las contradicciones que siempre la acompañan, parece aceptar una premisa: hay otros mundos, pero están en éste.

            Artur, su hermano gemelo, vuelve de unas curiosas vacaciones en las que buscaba los colores del otoño. Recorre carreteras desiertas, pueblos olvidados... y tras una espesa niebla se encuentra con Telma, una mujer envuelta por un aura de irrealidad que desea conocer el mar. En Madlam, su mundo de tres lunas, el mar es una línea azul que se divisa más allá de las montañas que marcan el abismo de su vida.



            Juntos prosiguen el viaje hasta llegar a un pequeño pueblo construido junto al pantano de la Cova Oblidada. Descubren una fonda dirigida por David, y los tres compartirán una de las noches más largas y extrañas de sus vidas.

            Un cuadro y un reloj que funciona al revés propician el recuerdo de personajes enigmáticos: una mujer de ojos verdes que se comunica sin hablar, Neo, el hombre de la niebla, el constructor del reloj, y Elias, el custodio de un yacimiento paleontológico serán las claves para que Telma complete el puzle antes de desaparecer.




             Más allá del espacio tiempo, mundos paralelos flotan en el éter. Puede que jamás existan y solo sean durante la eternidad imágenes en el limbo de lo posible. Una mujer tiene que decidir entre su presente y ese futuro que puede no llegar a ser.

            Igual que hizo en el pasado…


2 comentarios:

  1. La sinopsis me ha parecido muy original, ese constructor del reloj, mundos paralelos, un yacimiento paleontológico y esa dramática decisión al final.

    Me gusta.

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  2. Mientras escribía la historia de Neo, el constructor del reloj, todos mis relojes se quedaron sin pilas.
    Una noche entramos en un bar y tenían un reloj de pared cuyas manecillas se movían al revés.

    A veces parece que la realidad lleva el ritmo de la ficción...

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